Samanta Villar y la maternidad: ser padre y entenderla.
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Samanta Villar y la maternidad

Ser padre y entender a Samanta Villar.

Ganas de ser hermano mayor

Las personas que me conocen te pueden decir que siempre quise ser padre algún día. Aún no conocía las reflexiones de Samanta Villar sobre la maternidad… Y mis padres y mis hermanos fueron los primeros que lo supieron. Quería tener a alguien «a mi cargo» y como era un niño en su plena infancia únicamente podía ser el hermano mayor de alguien… Vamos, que se hartaron de escucharme que quería un hermano o una hermana pequeña (me decantaba más por una hermanita). Teniendo en cuenta que soy el cuarto de 4 varones, podéis imaginaros el caso que me hicieron, sobre todo mis padres que eran los únicos que podrían haberme concedido mi deseo. Y llegó la frustración cuando, efectivamente, se impuso la lógica familiar y quedé como el último vástago de mis queridos padres y, por supuesto, como “el último mono” de la familia, aquel que se enteraba el último de todo lo que acontecía en nuestro entorno familiar…

Ganas de ser tío

Una vez superada por completo esta situación, empecé a empreñar a mis hermanos… ¿Y cómo? Pues ya te puedes imaginar… ¡Quería una sobrina y la quería lo más pronto posible! Aquí ya mis deseos eran claros: una niña “que después de tanto varón, a ver si aportamos más variedad de género a la familia”, decía sin parar. Después de varios años de espera, llegó la primera nieta de mis padres. Recuero que fue un gran acontecimiento, muy especial (como el resto de los nacimientos que ha habido) pero al ser la primera, tuvo ese toque que todos recordaremos mientras vivamos. Y la felicidad era tan completa que, por fin, podía disfrutar, no sólo de una bebé maravillosa, si no también dar rienda suelta a mis ganas de interesarme y cuidar de alguien. Tampoco te creas que mi hermano y mi cuñada tenían niñero gratis pero sí que les visitaba dos o tres veces por semana para estar el máximo tiempo con ella. Y me encontré con una gran desilusión cuando me enteré de que “¡no iba a ser el padrino de la niña!”. Mi hermano flipaba e incluso llegó a enfadarse conmigo ya que, en nuestra familia, se daba por hecho que el Elegido, como si de Neo se tratase, sería otro de mis hermanos. Si incluso llegué a ofrecerle dinero al Elegido a cambio que me cediera ese rol en una cena familiar… Todo el mundo pensaba que bromeaba y que mi ofrecimiento estaba incentivado por el vino ingerido en ese encuentro, pero cuando vieron que no cesaba en mi ofrecimiento ya aceptaron mi locura y me dejaron por imposible…  Escasos 11 meses después de ese primer nacimiento, llegó la segunda niña a la familia y ahí sí que ya llegó mi hora. No sólo fui tío por segunda vez. Esta vez se añadió el cargo de padrino que desde entonces ejerzo con orgullo y con altibajos de dedicación por el tipo de vida actual, aunque la quiero como si fuera hija mía, como al resto de mis sobrinas y sobrino. Aquí no tiene ningún sentido realizar mención de Samanta Villar y la maternidad pero de cara al SEO es necesaria… 😉

Por fin fui padre

Y sin enrollarme más, varios años después, llegó mi momento, nuestro momento. Fui padre de un maravilloso niño que, la verdad, trastocó, por supuesto, nuestras vidas, pero en menor medida de lo que esperábamos. Si en ese momento hubiera visto el programa de Samanta Villar sobre la maternidad, seguramente, hubiera pensado que estaba tronada. Pero, bueno, mi hijo mayor nació un par de años antes de toda esa movida… Volviendo a mi hijo, ¡al cumplir los 2 meses empezó a dormir toda la noche! Podíamos estar varias horas viendo pelis o series y él, en su parquecito, jugando sin ningún reproche de su parte, siendo feliz únicamente girándose de vez en cuando para comprobar que estábamos junto a él… Si al final éramos su padre y su madre quien le buscábamos. Y respecto la alimentación, comía como si fuera lo último que debía hacer en su corta vida. En definitiva, este primer contacto con la paternidad nos animó a buscar la famosa “parejita”. Estábamos frescos como lechugas tanto física como mentalmente.

Y padre por partida doble

Y un par de años después nació nuestra hija. Un bombón de niña en todos los sentidos, pero en las antípodas de su hermano en casi todos los aspectos, incluido el de independencia. No dormía tan bien como su hermano, necesitaba más atención, ponía más pegas a su alimentación. Vamos, que a mí, en particular, me afectó bastante y eso que mi mujer se ocupaba la mayor parte del tiempo de su cuidado (hecho que lo agradezco sinceramente). Aún así, tuve alguna que otra crisis de paternidad (si es que existe). Ese proceso tranquilo y fluido que disfruté con mi primer hijo se volvió un vía crucis en algunos momentos particulares. Lograba controlar esos momentos finalmente, pero supe en ese momento que no estaba tan preparado emocionalmente como creía para la paternidad. Y eso que algunas personas ya te avisan sobre lo duro que es tener un hijo, pero no te avisan lo suficiente. Y los que dicen que es algo maravilloso en todos los sentidos, pues les admiro. Porque no es así para mí. Debes estar tanto tú como tu pareja bien concienciados sobre lo que está por venir. La persona que eras antes se va, para siempre. Cambias como persona a mejor, seguro, pero tu libertad, tu calidad de vida “particular” y, no olvidemos, la relación construida con tu pareja hasta ese momento, se acaba y ya está. Creo que el secreto está en aceptar este proceso lo más rápidamente posible. Yo tardé un poco, la verdad… Y cuando leí las reflexiones de Samanta Villar sobre la maternidad algo así como un año y medio después la entendí perfectamente.

¿Y ahora?

Como te he dicho anteriormente, la vida te cambia por completo. Mejor dicho, la vida que conocías se va al garete… Está clarísimo. Samanta Villar y su opinión de la maternidad es «entendible». ¿Y este cambio es a mejor o a peor? Estoy seguro de que a mejor y lo digo desde la perspectiva de ser padre por partida doble. En lugar de pensar en YO, acabas pensando en ELLOS, todo el tiempo, como una función continua… Y el hecho de amar sin condiciones y ser el responsable de alguien, de 2 personitas, y que crezcan y evolucionen lo mejor posible, me completa como persona. Lo que siempre quise desde que tuve uso de razón sin escandalizarme sobre lo que dijo en su día Samanta Villar y la maternidad.

1 comentario
  • Mario
    Publicado 13:39h, 07 abril Responder

    Prueba desde iPhone.

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